Make your feet happy

La primera vez que escuché hablar de Vibram Five Fingers I was reluctant and skeptical. Considering my high arches, caminar sin soporte adecuado me parecía una (dolorosa) locura. Yet, I have to try them.

I never paid much attention to my feet. Pero de adolescente I used to wear high heels, jamming my toes into those so called “sexy and feminine” tight shoes.

Moreover, como mi madre tenía y tiene un rechazo especial a todo lo que fuera ver pies descalzos or even mostrar sus pies, así que de niña no me permitían andar descalza ni con los pies al descubierto. Así crecí, escondiéndoles y abarrotándolos lo más posible como en un intento de que desaparecieran y pasaran desapercibidos.

No fue sino hasta que me mudé a la Florida que hice las paces con mis pies. Como que no me quedaba otra… el calor me pedía a gritos que usara calzado más cómodo y desprendido, que le diera más libertad y soltura a mis pies. Pero no fue sino hasta que me compenetré de lleno en mi práctica de Yoga que comencé a relacionarme de manera diferente no sólo con mis pies sino con el resto de mi cuerpo. Fue entonces que decidí probar los Vibram Five Fingers.

vibram five fingers

(Photo Fernanda Beccaglia)

Ponérmelos fue toda una experiencia heroica: me llevó fácilmente 20 minutos ponérmelos. Creí que nunca lo lograría. “It gets easier with time,” said someone browsing around the store.

El vendedor me aconsejó que comenzara a usarlos de a poco para que mis pies y músculos se acostumbraran de a poco y “nuevamente” a la manera natural de caminar.

“Debes usarlos no más de 10-15 minutos al día por una semana, sino te puedes llegar a lastimar de manera dolorosa.”

The first day, I wore them for 2 hours. Nothing happened. But that was because I wasn’t really walking; I was running errands driving around, subiendo y bajando del auto.

The next day, thinking I was fine since nothing happened the day before, I went for an hour jog. That night, I couldn’t walk. My ankles and calf were in excruciating pain. I had to wrap one of them to keep it firm and in place. The salesperson was right, “don’t overdo it, your feet and legs and not used to walking this way. It requires every muscle and tendon. Be mindful.”

I wasn’t, but I learned the importance of walking with everything that every step truly requires: presence.

happy, healthy feet

(Photo Fernanda Beccaglia)

Without happy feet, there is no healthy you. Y sino piensa en esas veces que te pones zapatos nuevos y a medio día ya no te los aguantas porque el dolor de pies te llega hasta a la cabeza y te corta la respiración.

Today I am completely in love and thankful to my Vibram Five Fingers, my Injinji socks, my practice and my feet too: they get me everywhere I want to go, they ground me and deeply connect me with Mother Earth. So let them be happy and free!

Fernanda Beccaglia tiene más de dos décadas de experiencia periodística y en las artes culinarias. Fernanda también es estilista culinaria, life coach e instructora de yoga.

Full disclosure: Neither the author nor SpanglishBeauty received compensation from the brands mentioned in this article. 

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